viernes, 31 de marzo de 2017

Canción para Marisol

Y la casa grande rodeada de su
Innato ambiente, en medio de la
Nada se vino hacia mi cabeza
Y lo acogió mi pensamiento.

Todo de golpe inspiro a mi pecho.
Con el suave soplo de tu voz
Susurrándome al oído la imagen
De tu sueño.

De tejas rojas, lo que ahora es el
Color del polvo, lo que antes
Fueron rojas como el rojo color de tus
Ambos labios. De anchas puertas
Esperando el retorno de tus seguros logros.
De semejante rojo, pero tono diferente.
Más dulce, como el timbre
De tu voz contándome estas historias.

Y las imponentes ventanas uno al lado
De otra, las dos juntas a los costados de la
 Puerta como observándote, observando tu
Marcha y el pisar de tus zapatos levantando
El polvo, con los mismos pasos que levanta
En mi pecho el bombeo de mi corazón cada
Vez que te amo.

Todo en su conjunto a la sombra de un
Eterno pino observador privilegiado.
Que alguna vez humedeció tu rostro
En el largo beso de que solo es capaz
De ofrecer un árbol, su fría sombra.

El ancho polvo dibuja las texturas
Sobre el lienzo blanquecino de la tierra,
Donde antes  una niña a merced del árbol,
Aprovechaba la sombra, como aprovecho yo
Cada instante de tu tiempo. Arrebatando
 Hasta el mínimo rango que es capaz
De estirarse el mismo.

Niño de anchas vestiduras y colores floridos
Digno personaje de un cuadro fabuloso,
Que dibujo en mi cabeza en este instante,
 Tú solo imaginando a uno yo soñando
Diez de los mismos.

Con el alto molino dando a sus espaldas
Alfil temerario que amenaza con detenerse
Cual tiempo indescifrable. Con las agujas
De norte a sur, girando al ritmo del viento
Levantando las hojas secas desprendidas
Del pasado, irán a derretirse y convertirse en polvo
Como un recuerdo pasado, inspirado
En tu imaginación. Ahora ya todo escrito.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario